Cuando pensamos que lo hemos visto todo, aún el Gobierno es capaz de sorprendernos. Ahora la administración Torrijos ha permitido que se elimine la escasa restricción que permitía salvaguardar –aunque débilmente– el recurso marino nacional.
En un golpe magistral de fin de legislatura, la Asamblea coló un artículo que borra la limitación existente en cuanto a las herramientas para la pesca de atún, afectando con ello toda suerte de especies marinas que también caen en las redes de cerco, ahora legales. Si bien los diputados ya han hecho de los madrugonazos legislativos una funesta práctica habitual, el Presidente debió parar esta patraña y vetar ese artículo para impedir el enorme daño a nuestros recursos marinos.
Los pequeños pasos que adelantamos para resguardar y asegurar nuestros recursos naturales son brutalmente destrozados por quienes, precisamente, son los llamados a protegerlos. Por la riqueza de unos pocos, están acabando con el futuro de este país y frente a nuestras narices. ¿Hasta cuándo?