Los candidatos a la Presidencia de la República enfrentan un reto que demostrará su compromiso con la transparencia. Públicamente han contraído la obligación de revelar la lista de sus donantes en lo que ha sido la primera etapa de los comicios generales para el próximo año.
Hasta ahora, las campañas de cada uno de ellos han respondido con evasivas, desconociendo el compromiso personal hecho en debates televisivos y foros. Conocer el origen del dinero que hará realidad el sueño presidencial del aspirante, nos permite a los panameños saber si el nuevo gobierno servirá a los intereses de los gobernados o a los de sus patrocinadores.
Los políticos no pueden seguir respondiendo que sea el Tribunal Electoral el que provea esa información, pues bien saben que ello depende de la aprobación del propio candidato. Si desde este momento los políticos empiezan a desconocer sus promesas, los panameños debemos prepararnos para lo que será el gobierno del ganador: una bofetada a la transparencia.