Muy triunfalista se vio al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, horas después de conocerse los resultados de las elecciones regionales en su país, pero muy pocos observadores creyeron que tenía por qué celebrar. Los comicios de este domingo significaron un duro golpe al proyecto socialista de Chávez. Aunque ganó en la mayoría de estados, el oficialismo fue derrotado en regiones clave como Zulia y Miranda, las más ricas del país, y perdió, nada más y nada menos, que la alcaldía mayor de Caracas.
Además, las fuerzas opositoras se alzaron con las gobernaciones de Táchira y Carabobo. Definitivamente Chávez no pasa por su mejor momento en los 10 años que lleva en el poder: Cada vez hay más venezolanos descontentos, y es claro que no es invencible. Para completar, el precio del petróleo, su más importante instrumento de dominación, ha caído más de 90 dólares el barril en los últimos cinco meses.
Para la oposición, los resultados son un triunfo y un reto. Falta ver a qué recurrirá ahora el impredecible mandatario para buscar perpetuarse en el poder.