¡Las imágenes son conmovedoras! Pueblos inundados, miles de afectados, infraestructuras destrozadas y millones en pérdidas del agro. Las inundaciones en Chiriquí y Bocas del Toro les han propinado un duro golpe a sus habitantes y a la economía local. Puede ser que lo peor esté aún por llegar. La gente ya ha comenzado a pronosticar que las pérdidas económicas serán astronómicas, incluyendo la falta total de hogares y negocios.
En estos momentos solo podemos reaccionar como una sociedad consciente y solidaria con el sufrimiento de nuestros compatriotas. Es hora de unirnos para cooperar y proveerles de alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad. Demostremos, una vez más, que somos capaces de ayudar con donaciones en los centros de acopio.
Y tomemos consciencia también de que ha llegado el tiempo de la prevención efectiva de estas tragedias. Los desastres naturales no van a aminorar, ya que la Tierra está pasando factura por el daño que le hacemos a diario.