Cuarenta organizaciones han enviado al Presidente de la República una carta en la que solicitan que se restituya la zona de exclusión a redes de cerco para la pesca de atún en el Pacífico panameño. Con ello, lo que se pretende es enmendar no un error, sino el comportamiento bochornoso de un grupito de diputados que logró madrugarnos con la derogatoria de un artículo contenido en la ley que creó el Parque Nacional Coiba, que prohibía la práctica de artes de pesca destructivas.
El Presidente tiene ahora, en bandeja de plata, la oportunidad de corregir no solo el madrugonazo de la Asamblea Nacional, sino el suyo, pues esta derogatoria también fue consentida por el gobernante mediante la sanción de la ley, aunque poco después de hacerlo, Torrijos se excusó argumentando que su rúbrica en el documento era un “error”. Pues ha llegado el momento de probarnos que lo suyo fue un yerro y no un acto de complicidad. Un simple decreto ejecutivo bastará para impedir que esa parte de nuestro territorio sea presa de la avaricia empresarial. Señor Presidente, es hora de que sus actos honren su palabra.