Hace escasos días, la administración de la Caja de Seguro Social (CSS) cedió ante la presión de empleados administrativos de la institución que reclamaban más ingresos.
Esta misma semana, otros sectores de la CSS –estimulados por el éxito de los primeros– salieron a las calles a bloquearlas para tratar de lograr los mismos beneficios. Mientras todos ellos perjudican a conductores, pasajeros y transeúntes –incluso a los pacientes de la institución– reclaman un dinero que, a juzgar por la forma en que se quejan los usuarios, es totalmente inmerecido.
Nada parece importarles el hecho de que los pacientes deben amanecer en las puertas de la CSS para obtener una cita o información sobre trámites que deben hacer allí. Los ancianos están sometidos a la incompetencia de funcionarios que poco hacen por interesarse en la suerte de sus peticiones de jubilación o incapacidades. Es una vergüenza que estos funcionarios exijan más prestaciones cuando su trabajo no solo es pésimo, sino que no hacen nada por mejorarlo. Aun así, su ineptitud es premiada con aumentos de salarios.