Esta administración no conoce la vergüenza. Hacer tratos que involucran millones de dólares en la víspera de su conclusión no solo genera dudas y sospechas, sino que nos priva a los ciudadanos de conocer a profundidad las consecuencias de su aprobación.
Ese es el caso, por ejemplo, de una empresa cuestionada y polémica que almacena combustible en las entradas norte y sur del Canal, que busca –como ya lo consiguió en el pasado– mantener su concesión a toda costa. Pero lo indignante es que haya funcionarios que tomen en serio sus pretensiones, cuando lo ideal es licitar esa concesión.
De otro lado está otro no menos polémico: el Centro Energético de las Américas, cuya tubería de petróleo atravesaría parques forestales y el Canal de Panamá. Ambos asuntos son controvertidos, de ahí que sea imprescindible su manejo transparente. Lo que se impone es que este gobierno permita al próximo decidir ambos asuntos, de lo contrario, deberá enfrentar una lluvia de críticas, no solo por su terquedad, sino por extender sus manos más allá del período que le corresponde.