A la vista del más inocente observador se levanta en plena Plaza Catedral una edificación que vulgarmente viola todas las normas de preservación que rigen el centro histórico de la ciudad de Panamá. La audacia del promotor solamente es superada por el silencio de nuestras autoridades. Una vez más se vulnera el Casco Viejo –nada menos que en el corazón de la plaza mayor– a escasos metros de la Presidencia de la República, y en el mismo barrio en que están el Inac, la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico, el Consejo Municipal y la Oficina del Casco Antiguo. Con tanto funcionario responsable a cargo, solo cabe una pregunta: ¿son todos ciegos o simplemente incompetentes? La sociedad no espera menos que una orden de demolición inmediata ante el daño irreparable al sitio histórico, y el castigo ejemplar a los facinerosos.
Hoy por Hoy 2009/03/25
25 mar 2009 - 05:00 AM