En las postrimerías de una administración que no ha tenido el menor escrúpulo en vender todo lo que ha estado a su alcance y lo que no, ahora la Autoridad Marítima de Panamá se apresta a repetir la misma hazaña, en una reunión a puertas cerradas, en la que su junta directiva analizará hoy una larga agenda de trabajo que incluye otorgar concesiones y modificar algunos contratos vigentes.
Todo ello en beneficio de unas cuantas empresas que aparentemente han logrado penetrar con éxito el círculo de poder de este gobierno que lidera el Partido Revolucionario Democrático (PRD). La Autoridad Marítima de Panamá es una de las instituciones menos transparentes en el manejo de las concesiones que otorga. Bajo su sombra se han urdido ignominiosos y lucrativos contratos, que han servido para que unos pocos se enriquezcan a costilla del Estado. Si ahora la junta directiva de la Autoridad Marítima de Panamá accede a esta repartición –sospechosa y apresurada, por decir lo menos–, quedará en evidencia la desesperación por finiquitar todos estos negocios antes de que concluya el período presidencial de Martín Torrijos. Si todo es legal, ¿por qué tanta prisa?