Aún en el ocaso de la administración Torrijos, las decisiones tomadas por su gobierno son cuestionables. Comprometer el presupuesto de los próximos gobiernos con aportes millonarios a la Caja de Seguro Social, sin permitir la discrecionalidad de los futuros jefes de Estado y sus equipos de trabajo, es una argucia que constituye un acto irresponsable, especialmente durante un período de transición que tanto el actual Presidente como su sucesor han calificado de transparente.
Ante el inminente impacto de una crisis económica que ha sacudido las grandes potencias del mundo, Panamá no puede hacer más que prepararse.
Es por esto que la administración del erario público será uno de los principales retos del próximo gobierno, por lo que son ellos quienes deben tomar las decisiones que comprometan los aportes que como contribuyentes hacemos al Estado. De lo contrario, ¿a quién le pediremos cuentas?, ¿responderá la actual administración por las posibles debacles económicas que decisiones como esta puedan provocar?