El Presidente entrante recibió un caudal de votos que lo ha convertido en uno de los más votados de la historia. Eso significa que también tiene una responsabilidad como pocos la han tenido. En consecuencia, tiene ante sí retos importantes, incluyendo honrar sus promesas, esas que le sirvieron para obtener ese aplastante y abrumador mandato el pasado 3 de mayo.
Por ello, es desconcertante el hecho de que la derogación de los decretos ley sobre seguridad –uno de los compromisos adquiridos por el Presidente entrante– resulte ahora una tarea que, según declaran, tomará “algún tiempo” en cumplirse, cuando se suponía que para poder prometerlo, sus proponentes debieron tener opciones tanto para su derogatoria como para su reemplazo.
La improvisación no es buena consejera, pero, por la misma razón, en vez de decirnos que tomará tiempo cumplir lo prometido, lo que tienen que explicarnos es el plan para derogar los decretos; cómo se hará; quiénes participarán; cuándo lo harán. En fin, Ricardo Martinelli y su equipo tienen mes y medio para darnos propuestas concretas, en vez de excusas a destiempo.