La basura está por convertirse en un problema de salud. La incapacidad del Gobierno central de cancelar la cuantiosa deuda que tiene con la Dirección Municipal de Aseo Urbano y Domiciliario, ha puesto en riesgo no solo las operaciones de esta entidad, sino la salud de la población de la capital que no puede botar los desechos y estos se acumulan a las puertas de sus casas, en las esquinas, por doquier.
La ciudad es un vertedero, un muladar en el que ahora conviven con la basura, niños, ancianos y personas enfermas. Es una vergüenza que el ministro de Obras Públicas vaya por ahí pidiendo el pago por adelantado para la compañía que construye la cinta costera, cuando todos estamos a punto de enfermarnos porque el gobierno no cancela lo que debe. ¿Con qué moral se nos exige que paguemos impuestos, si el mismo gobierno evade su responsabilidad?