La designación del diputado Rogelio Alba como gobernador de Kuna Yala es una bofetada a la ciudadanía, cansada de ver cómo alguien con tantos casos y procesos graves abiertos en su contra es encumbrado en un puesto para ser usado como trampolín para su propio beneficio. ¿Acaso este es el cambio que prometió el Presidente electo? Con nombramientos así, tal parece que nada ha variado, seguimos con más de lo mismo.
Son estas decisiones las que hacen que dudemos de las intenciones de los políticos, que pongamos en entredicho su criterio para administrar el Estado, pues con seguridad hay personas con capacidad, buen nombre, prestigio y con estatura moral para ejercer el cargo dignamente. ¿Qué méritos tiene este personaje para merecer tal distinción? Una de las funciones de un gobernador es hacer cumplir la ley. ¿Con qué moral la impondrá, cuando él está acusado de violarla? ¿Es así como Martinelli desea estar representado? Errar es de humanos; rectificar, de sabios. Esperamos que el Presidente electo recapacite para no decepcionar a ese 60% que lo eligió.