A pesar de lo prometido por el presidente, Martín Torrijos, hay nombramientos en el servicio exterior panameño –en especial los vinculados a los consulados– que tienen un matiz eminentemente político. Pero los hay más vergonzosos y sórdidos, como los hechos para sacar provecho particular, esos en los que se pueden hacer negocios con el Estado. Los ciudadanos nos preguntamos cómo es que alguien con un modesto salario de servidor público se hace millonario a los pocos años de ocupar un puesto en el gobierno.
Sin duda, una buena manera de hacerlo es siendo el titular de un “buen” consulado o beneficiarse de las actividades que desde el sector privado se necesitan para el satisfactorio desempeño de este. En el pasado lo habíamos visto y en el presente no hay mucha diferencia. Las mismas prácticas de la “patria vieja” no solo sobrevivieron, sino que se superaron. La “patria nueva” fue un gran fraude. Lo sorprendente es que el PRD se pregunta por qué perdió en las elecciones pasadas. La razón la encontrarían si pidieran rendición de cuentas a sus más notables funcionarios.