El desarrollo inmobiliario sin control ha hecho de la ciudad de Panamá una urbe hostil, en la que los peatones no tienen cabida ni importancia. Ha sido una tolerancia, de parte de las autoridades –incluyendo especialmente al alcalde y al ingeniero municipal de la pasada administración–, que raya en la irresponsabilidad, y sus omisiones los han hecho copartícipes de este desastre del que ellos parecen estar muy orgullosos. Las alcaldías –ya sean de esta u otras ciudades– deberían ser más proactivas en el tema urbanístico para que el crecimiento de las ciudades no perjudique a terceros. Es por ello que la iniciativa de la actual regencia capitalina de crear una dirección de planificación y desarrollo urbano, adscrita al alcalde, constituye un buen primer paso para hacer más amigable la ciudad. Seguramente existen muchas más iniciativas interesantes como, por ejemplo, un defensor de los espacios públicos, tal cual como existe en otros países. En fin, todo proyecto que esté dirigido a mejorar la comodidad de los ciudadanos siempre es y será bienvenido.
Hoy por Hoy 2009/07/12
12 jul 2009 - 05:00 AM