Los Torrijos lograron al llegar a la Presidencia un sueño dorado: conocer el mundo. Por supuesto que lo hicieron a costa del bolsillo ajeno, deliciosa forma de viajar si, además, se puede incluir a los amiguitos en los álbumes. El cinismo alcanzó nuevas alturas, ya que aún no sabemos cuánto exactamente habrá sido el costo final de los periplos de Martín, Vivian y su corte, porque –de acuerdo a la Patria Nueva– la transparencia es selectiva ya que no todos los registros se consiguen.
El periodismo independiente habrá de seguir hurgando en despachos y cajones, para que tengamos una idea de cuánto cuesta esa ilusión de monarquía que enloquece a los que llegan al Palacio de las Garzas. Los primeros indicios dan cuenta de la magnitud del despilfarro oficial, derroche que ha sido tan desconcertante como ha sido el doble discurso de la pareja real.
¿Cuántas escuelas rancho pudieron transformarse mientras Vivian y sus amigas recorrían los Campos Eliseos y la Quinta Avenida? Cuando fueron candidatos, su condena a los periplos de Moscoso fueron certeros, pero pronto muy pronto superaron a la ex mandataria, en cantidad y frivolidad.