El toque de queda para los menores, que vuelve a implementarse, debe ser el inicio de una serie de medidas encaminadas a enfrentar, la lamentable situación de la juventud panameña. Los problemas de delincuencia entre nuestros jóvenes, es un fenómeno social que pone en riesgo la estabilidad familiar, la seguridad social y por ende el futuro del país.
Los jóvenes, como todo ser humano, reaccionan mejor ante estímulos que frente a castigos. El toque de queda es tan solo el primer paso a un análisis profundo, que busque la implementación de planes de carácter social que promuevan la unión familiar, los valores morales, la participación de los menores en actividades deportivas, culturales y sociales. Como eje de la sociedad, tenemos un gran reto: el rescate de nuestra juventud y los padres somos los principales responsables ante esta tarea.
El Estado debe ser el apoyo, brindando opciones de esparcimiento y educación digna a los jóvenes y servir de guía para las familias para lograr el rescate de esas nuevas generaciones que representan el futuro de esta nación.