Las cosas más absurdas e inimaginables ocurrieron en la pasada administración. Recordemos que hubo cambios en la ley –abanicados desde el Ejecutivo– que permitieron variar la zonificación en las áreas revertidas. Ni siquiera eso respetaron, pese a que el Estado invirtió millones en estudios para hacer el mejor uso posible de estas tierras. Así fue como empezó una rapaz carrera de promotores de proyectos comerciales y residenciales de alta densidad para lograr, fuere como fuere, esos cambios que les permitirían amasar más fortuna. Los ciudadanos a duras penas llevaron el ritmo: no terminaban de demandar un cambio de zonificación, cuando ya había dos más aprobados. Aquello fue una rebatiña. Por ello es digno de elogio el proyecto de ley que pretende corregir estos desmanes; esos que se aprobaron sin más requisito que la insaciable avaricia.
Hoy por Hoy 2009/08/01
01 ago 2009 - 05:00 AM