Con demasiada frecuencia, los accidentes de tránsito nos dejan tragedias dantescas. Las muertes se multiplican en víctimas y el luto persigue a los hogares panameños sin tregua ni distingo de lugar ni clase social. La irresponsabilidad de los conductores solo es superada por la negligencia de las autoridades que han fracasado una y otra vez en cumplir con su deber.
A la vista de todos recorren día y noche buses y vehículos pesados a toda carrera, avasallando a cuanto conductor o peatón encuentren a su paso sin que policía alguno los detenga. Mañana veremos el anuncio de toda clase de operativos. Durarán dos semanas y luego se volverán a tomar las calles los mismos criminales que llevan a la muerte al volante. Ya esta película la hemos visto tantas veces que conocemos el libreto completo. ¿Qué es preciso que ocurra en Panamá para que se sienta que en este país hay ley y se castigue ejemplarmente a quienes conducen su vehículo como si fueran terroristas, antes que volvamos a llorar por los muertos que se pudieron evitar?