El efecto de la campaña política que desarrolló el gobierno del ex presidente Martín Torrijos con dineros del Estado ha quedado en evidencia con lo que está ocurriendo en el Ministerio de Obras Públicas (MOP), donde la nueva administración se ha encontrado con decenas de proyectos que estaban en marcha sin contar con respaldo presupuestario. En otras palabras, este ministerio creó un espejismo para hacernos creer en una dinámica de trabajo totalmente ficticia y que ahora este gobierno debe enfrentar con cuantiosos créditos extraordinarios.
La irresponsabilidad fue el eje de gobierno de Torrijos, pues cada vez que se abre un expediente de él sale toda suerte de irregularidades y actos sospechosos. Esto no es otra cosa que politiquería rancia y barata, precisamente esa que prometió excluir el ex presidente en su “patria nueva”, que resultó ser la más alevosa de sus mentiras. Y ahora, escudado y protegido por el Parlacen, y desde la distancia, Torrijos pretende darnos clases de justicia, cuando toda su administración está bajo sospecha ante los desatinos, ineptitudes e irregularidades cometidas por su gobierno. Su desgreño administrativo puede costarnos la democracia. ¡Ese es su legado!