Atendiendo una citación hecha por la Asamblea Nacional, el Contralor General de la República ha compartido con los diputados un informe sobre lo que la institución ha hecho en la ultima década para perseguir la corrupción. Mientras el país ha sido literalmente saqueado por quienes lograron el control del patrimonio público, la Contraloría ha estado muy bien enfocada en perseguir pequeñeces. En otras palabras, el calabozo para el ratero de escritorio, y buen recaudo para el gran ladrón. El cinismo del funcionario no termina en la vacuidad de su actuar.
Arquitecto de la Patria Nueva, jefe de campaña de Martín Torrijos y ministro de Obras Públicas, ahora, y solo ahora, ha recobrado el habla y, para sorpresa de quienes le seguimos la pista, denuncia malos manejos. Prefiere olvidar el contralor Vallarino que en ese mismo salón del Gabinete donde se descubren todas las semanas nuevos escándalos de corrupción, se sentaba él ayer, participando y refrendando lo mismo que hoy se denuncia.