La búsqueda de la paz entre los pueblos es y será siempre un objetivo digno. Por eso, ver a más de un millón de cubanos aprovechar el concierto “Paz sin fronteras”, generosamente organizado por famosos músicos, para expresar abiertamente sus sentimientos, constituye una oportunidad para que reflexionemos sobre todas aquellas circunstancias donde impera la violencia, la injusticia y la opresión.
“Lo importante es cambiar el odio por el amor”, declaraba ayer antes del concierto su promotor, el cantante colombiano Juanes, quien iniciara su utópica cruzada en marzo de 2008 en una ciudad de la frontera colombo-venezolana, en momentos en que sonaban los tambores de guerra entre ambos países.
Por ello, independientemente de quienes criticaron –especialmente el exilio cubano de Miami– la iniciativa calificándola como un apoyo al régimen comunista, lo importante no son los hermanos Castro, ni los líderes que desde el exilio atacan al régimen de la isla. Lo importante es la gente de Cuba. Esa que sufre el aislamiento, las carencias y las tribulaciones. Bravo entonces por “Paz sin fronteras”, y bravo por todos los que luchan por la paz y la libertad.