Balance positivo. Esa es nuestra opinión sobre el primer trimestre del gobierno en turno. Esta percepción se sustenta principalmente en los aciertos en el área de educación; en su enfrentamiento y corrección de negocios surgidos a la sombra del poder y como claros ejemplos de corrupción; el plan ‘100 a los 70’, y su gestión por la recaudación de impuestos.
Lo criticable: las recurrentes contrataciones directas, así como los nombramientos de familiares, socios y allegados a su íntimo círculo personal y comercial, lo que no ha sido consistente con el cambio prometido. A pesar de esto, el presidente Martinelli tiene la oportunidad de marcar positivamente lo que resta de su mandato. Se trata de las designaciones de los dos nuevos magistrados a la Corte Suprema de Justicia y la nominación del nuevo Contralor.
En el primer asunto, se requieren juristas independientes, comprometidos con el adecentamiento de la justicia. En el segundo, un profesional que no pertenezca a su círculo de socios, amigos o colaboradores. En todo caso, esas designaciones, siempre que sean acertadas influirán positivamente en la reconstrucción de la moral pública y afianzarían un verdadero cambio.