Las asombrosas declaraciones hechas por el secretario general del Partido Revolucionario Democrático (PRD) deben ser motivo de preocupación para todos. Por un lado, Mitchel Doens asegura tener documentos que prueban que algunos miembros del Gobierno han estado involucrados en actividades delictivas. Por el otro, y a pesar de la contundente y alarmante afirmación, el dirigente del principal partido de oposición opta por la amenaza y el chantaje público.
Al mejor estilo mafioso –que nada tiene que ver con el debate democrático entre contrarios que tanto necesita la democracia panameña–, Doens advierte al presidente de la República, Ricardo Martinelli, que se trata de una información que será utilizada en la medida en que se sientan afectados. Mal camino toma la renovada dirigencia del PRD, si en lugar de profundizar en las formas de la democracia, pretende regresar a los amenazantes métodos del sistema de donde surgieron. Las desconcertantes declaraciones del experimentado político son una vergüenza para la clase política del país.