Para este gobierno, la transparencia fue un instrumento útil cuando afanosamente buscaba los votos que le haría obtener la victoria en los comicios pasados. Cumplido el objetivo, ahora se ha convertido en un artículo indeseable, pues, por su culpa, los funcionarios deben dar explicaciones por actos que hacen a espaldas de la opinión pública o de los electores. ¿Por qué tanto hermetismo con la compra de un avión? Quizá porque el Presidente prometió que no compraría una aeronave y que usaría la suya.
O porque el dinero que donó Taiwan –con su ya conocida diplomacia de chequera– pudo usarse para comprar o hacer otras cosas. O tal vez sea porque el avión está hecho para vuelos de lujo, en vez de ser el prometido hospital aéreo. O porque hubo que pedir un préstamo al Banco Nacional de Panamá para “financiar” la donación. O quizá porque hay tantas mentiras alrededor de esta compra-donación, que ya no pueden hablarnos con franqueza. Pero si solo nos hubieran dicho la verdad, el gobierno se habría ahorrado el bochorno de hacer el ridículo tratando de justificar tanta patraña. Recuerden que –como dice el refrán– “para mentir y comer pescado, hay que tener mucho cuidado”.