El accidente ocurrido ayer en la cinta costera es un llamado de atención para todos aquellos que integran el sector del transporte público en Panamá. Es hora de que las autoridades del tránsito dejen de dar la misma excusa barata de siempre, so pretexto de no contar con inspectores de tránsito idóneos para garantizar que se preste un servicio digno a todos los usuarios.
La irresponsabilidad y el poco importa de los transportistas ha quedado, una vez más, en evidencia al confiar en las manos de personas no autorizadas por la ley la vida de los pasajeros que transportan. ¿Hasta cuando tendrán los usuarios que arriesgar sus vidas para trasladarse de un lugar al otro? El gobierno del presidente Martinelli ha prometido un sistema de transporte que mejore la calidad de vida de todos, por lo que impera que continúe con mano fuerte para lograr su ordenamiento frente a una dirigencia que siempre venció a los gobiernos anteriores. La inspección regular de buses y taxis, por parte de la Autoridad del Tránsito, es primordial para garantizar que esto se cumpla. Sin duda, lograrlo sería demostrarles a todos los panameños que su gobierno ha comenzado a cambiar las cosas en Panamá.