Hace más de 15 años los panameños decidimos que el Canal de Panamá sería un tema de la agenda de Estado; es decir, marginado de la política y del infinito interés personal con el que siempre actúan muchos políticos que ven en cada acto de gobierno la oportunidad de sacar provecho. Nuestro gobernante –quien fue ministro del Canal y que presidió la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá– debe tener claro que los panameños queremos que esta política se mantenga ahora que es su turno de nombrar a tres nuevos directores, cuyos periodos vencen esta semana.
A la luz de los recientes nombramientos que ha impuesto –poniendo en peligro la institucionalidad del país–, resulta muy preocupante que un puesto quede vacante, pues ya hemos sentido el terror que provoca cada nombre que propone para ocuparlo. El Canal vive un momento trascendental, de ahí que hoy más que nunca necesite de una junta directiva independiente. Pero si lo ha olvidado, quizá valga la pena recordarle al Presidente lo que en una entrevista a este diario dijo en 2000: “La política se ha mantenido alejada del Canal y así debe seguir siendo”. Confiamos en que así sea.