La investigación que debe adelantar ahora la Procuraduría General de la Nación por el escándalo de las donaciones del Gobierno de Taiwan durante la administración de Mireya Moscoso, será una prueba importante para el nuevo titular de esa institución. Hasta ahora, los casos de corrupción que se dieron durante el gobierno de Moscoso han pasado casi desapercibidos.
Los fiscales de hoy, bajo la cabeza de un Procurador que ha salido de las entrañas de la coalición política –que incluye a un vicepresidente de la República que es del mismo partido que la ex presidenta Moscoso– deben aclarar el destino de decenas de millones de dólares que donó un Presidente chino que hoy está preso por corrupción.
Este Procurador tiene ahora la oportunidad de probar su independencia frente a los poderes que –causando una crisis institucional– lo llevaron a ocupar el cargo que hoy ostenta. Pocas esperanzas albergamos los panameños de su imparcialidad, dadas las circunstancias de su nombramiento. Pero en sus manos está quitarnos la idea de que no es un títere del Ejecutivo.