El presidente Martinelli cree que un bombardeo publicitario remediará la decepción que está experimentando la población por su gestión. Al igual que los mandatarios anteriores, cree que la propaganda sola –sin sustento real ni un producto legítimo que vender– hará cambiar la percepción que la población se ha ido formando de su actuar.
Por dicha, los panameños no somos tan ilusos ni despistados como creen los gobernantes. En uno de los anuncios, en el que hace un llamado a la “unidad”, el gobierno pide el apoyo de los panameños para acabar con el “juega vivo” en nuestra sociedad.
Violentar la separación de los poderes, prometer en campaña unos nombramientos en la Corte Suprema que jamás tuvo intención de cumplir, y promover la remoción de la Procuradora jurando ser un mero espectador, son tan solo ejemplos del “juega vivo” que hacen que su credibilidad se desplome. Ahorre en publicidad y gaste más en sinceridad, en cumplir las promesas que tanto ilusionaron a los electores y en dar el ejemplo de lo que significa “jugarresponsablemente”.