Si bien las autoridades de Salud están en la etapa de investigación de posibles problemas con un medicamento que la Caja de Seguro Social viene distribuyendo desde 2008, es preocupante el sobresalto que sufren los usuarios de los servicios de esta entidad por causas como las que hoy nos ocupan.
Muchos padecen y padecieron los imperdonables errores en los controles de medicamentos que fabricó la Caja –que incluyen la muerte de más de un centenar de pacientes– como para tener ahora que tolerar nuevas angustias por causa de medicamentos que salen de sus depósitos.
Las nuevas autoridades deberían aprovechar la coyuntura para impulsar reformas que ayuden a mejorar los procesos de control, inventario y análisis de las medicinas que reciben los usuarios, tanto de farmacias privadas como de entidades públicas. Centenares de personas han pagado con su vida la negligencia y los yerros de funcionarios que tienen en sus manos el poder de hacer un cambio. Esperamos que esta alerta permita hacer realidad lo que antes habría servido para salvar la vida de los que hoy lloramos.