La empresa mexicana Pycsa se comprometió hace más de 10 años a construir un corredor y una autopista, esta última para unir las provincias de Panamá y Colón. No pudo hacer lo uno ni lo otro. La pasada administración fue tan complaciente que accedió a terminar la autopista que, además, es subsidiada por el Estado.
Es decir, después de que tendría que construir a su propio riesgo, resulta que el Estado ha tenido que terminar sus obras, perjudicando el desarrollo de este país. Tal parece que debemos agradecerles a nuestros funcionarios que le han permitido crear vías de escape en su contrato.
Ahora, una vez más, el Gobierno sale al rescate, ahora para terminar el Corredor Norte. Es inconcebible que después de tantos años, de tanta incapacidad e incumplimientos, Pycsa siga administrando –y cobrando a los usuarios a precios de primer mundo– un corredor que, además, está mal hecho. Hace tiempo esta carretera debió haber pasado a manos del Estado, pues es evidente que Pycsa no ha cumplido con los términos originales del contrato con Panamá.