Los líderes de las grandes naciones protagonistas de la otrora “guerra fría” adoptaron una decisión coherente con sus discursos sobre la paz mundial. La reducción de los arsenales nucleares de Rusia y Estados Unidos, acto inconcebible en el siglo pasado, envía mensajes importantes al mundo. El primero y más sobresaliente es el verdadero esfuerzo por desterrar la mortal amenaza nuclear.
Si bien el acuerdo de reducción no llega a la total eliminación, sí es un paso firme en pro de ella. El otro mensaje que se extrae es la comprobación de que el mercado ha demostrado ser más fuerte que la ideología. En un régimen de ausencia de libre mercado, la reducción del arsenal nuclear es inconcebible.
Esta última conclusión deja ver que cualquier Gobierno que acuda a la confrontación ideológica para justificar un incremento en su arsenal, sea convencional o nuclear, nada contra la corriente. Gastar en armamento ha resultado ser dinero perdido sin ninguna utilidad. Las realidades de otros países con armamento nuclear pero con niveles de pobreza injustificables son las mejores evidencias de lo anterior. Preferir armas a escuelas, hospitales y empleos es una interpretación equivocada y contrafáctica de la justicia social.