La creación de una autoridad para administrar el agua potable en todo el país puede ser una buena idea, en la medida en que esta se maneje con criterios técnicos y no políticos. Sería injusto responsabilizar únicamente a esta administración de la grave crisis que estamos sufriendo; todos los gobiernos han manejado el Idaan como parte del botín político que representa la victoria en las elecciones. Ahora, frente al peligro que enfrentamos con el desabastecimiento de agua para consumo humano, nos damos cuenta –en el peor momento– de la seria situación técnica por la que atraviesa la institución.
La clase política panameña tiene que asumir su responsabilidad en lo que acontece en la actualidad, pues ha sido su ineptitud, su codicia por el poder y su absoluta falta de conciencia lo que nos ha llevado a estos extremos. Por ello, crear una autoridad para repetir el esquema de clientelismo que hay en todo el Gobierno es solo agravar el problema con más burocracia. Si lo que realmente se desea es evitar crisis futuras con el agua, se debe abandonar de una buena vez esa actitud insensata de nombrar a políticos en cargos que deben estar ocupados por técnicos o expertos en la materia.