¡Qué poco duró la promesa de no más dinero para el Carnaval! El año pasado, el gobierno destinó 200 mil dólares para algo en lo que el Presidente había dicho que no invertiría un real. Pero el dinero resultó poco para este año: hasta ayer, la cantidad asignada era de 1.5 millón de dólares. Y ahora resulta que el cálculo se quedó corto, por lo que el titular de Turismo ha solicitado más fondos, aunque todavía no ha precisado cuánto. Para colmo de males, las compras que se harán con este dinero serán de forma directa, sin licitación.
Cumplir la promesa de no dar más dinero para el Carnaval capitalino era sencillo, pero ni porque era fácil, se honra. Entonces, ¿con qué cara puede decirle el presidente Martinelli no a los jubilados –otra promesa incumplida– si no puede ponerle límites a la parranda? Es un insulto para esos ancianos –que reclaman aumentos para enfrentar el creciente costo de la vida– ver cómo sí hay fondos para la futilidad. Así las cosas, el discurso del gobierno resulta contradictorio, y en el fondo, nada ha cambiado. Terminará gastando millones en carnavales, tal como lo hicieron los que tanto criticó.