En estos últimos días, los galenos panameños y la ciudadanía en general hemos sido privilegiados. La iniciativa de la que forman parte el Ministerio de Salud, el Instituto Oncológico Nacional, Fundacáncer y la Universidad de Texas, permitirá convertir nuestro país en el centro de atención contra el cáncer en la región. Mediante el intercambio de conocimientos, los médicos panameños podrán reformar y reforzar los programas de prevención, atención y docencia ya existentes en nuestro país.
Sin duda, proyectos de esta calidad son una luz de esperanza que brinda a los pacientes de cáncer una mejor oportunidad en su lucha contra esta terrible enfermedad. Las cifras no pueden ser más claras: la alta incidencia de cáncer en la población panameña es evidente, por lo que los programas de prevención son altamente necesarios. Ya los primeros pasos para que esta aventura tenga resultados óptimos están dados. Toca a las autoridades panameñas y a los gremios médicos continuar apoyando la iniciativa y brindar los recursos necesarios para que se convierta en una esperanza de vida para mujeres, hombres y niños que hoy enfrentan con valentía el cáncer.