La visita del presidente Martinelli a la Casa Blanca no parece haber sido para cumplir una agenda de país, sino para exhibir en su despacho –cual trofeo– la fotografía de él junto al presidente Obama en la Oficina Oval. Y es así con cada político que pisa el Palacio de las Garzas, cuya colección tampoco estará completa sin la fotografía de él o ella junto al Papa. Para captar la imagen de esos instantes mientras posa junto al gobernante extranjero, el Gobierno emprendió una carrera sin precedentes.
Fue así como firmó cuanto tratado se le puso enfrente, sin considerar siquiera –por ejemplo– las severas críticas hechas al de más reciente data: el Tratado de Intercambio de Información Fiscal, adversado inicialmente hasta por el ministro Vallarino. La novedad del paseo fue que el Presidente descubrió que las oficinas de Aduanas y Migración en Estados Unidos son una misma y decidió copiar la idea. Nada nuevo, considerando el hecho de que en Panamá los órganos Judicial y Legislativo hace tiempo están fusionados con el Ejecutivo.