Hoy, Día del Trabajo, el Gobierno informa que Panamá está cerca del pleno empleo. Son buenas noticias en términos cuantitativos, pues la inmensa mayoría de los panameños tiene trabajo. Pero desde el punto de vista cualitativo, hay peros importantes.
Por ejemplo, cifras recientes revelan que cientos de miles de trabajadores de las pequeñas y micro empresas están en la informalidad, con lo cual no son sujetos de crédito ni gozan de seguridad social. Además, la deficiente preparación académica de muchos de ellos –resultado de un sistema de educación obsoleto– no les permite tener acceso a mejores salarios. Lo triste de esto es que son los educadores los que impiden que nuestra juventud tenga mejores expectativas de vida, pues bloquean cada iniciativa de modernizar la educación. Con este escenario, ¿hay motivos para celebrar? Pues parece que sí, porque a los panameños nos importa poco este asunto mientras haya farra y circo.