El ministro de Seguridad Pública tiene mucha razón al afirmar que existen dos Panamá: uno, el de las primeras planas, en el que se lee sobre los escándalos del Gobierno; y el otro, el de la sección de economía, en el que se refleja prosperidad y crecimiento económico. Sí, son dos países distintos, pero no es la intención de los medios destruir la bonanza económica que vive el país, tal como afirma el alto funcionario.
Los medios solo ponen en conocimiento de los ciudadanos lo que hacen los políticos, de manera que si existe una mala intención no es de los periodistas. Por el contrario, lo que hacen es tratar de que las autoridades corrijan rumbos para evitar, precisamente, la destrucción del clima económico o el colapso de la gobernabilidad. Pero la realidad es que hay un país que trata de progresar y otro que marcha en reversa, emulando prácticas de intimidación contra medios y adversarios; acciones de funcionarios propias de regímenes autocráticos y absolutistas. En fin, una serie de actos que creíamos superados y olvidados. Por eso tiene razón el ministro, Panamá es en la actualidad una parodia del doctor Jekyll y el señor Hyde.