En la Cita Eucarística celebrada ayer, el arzobispo de Panamá tocó temas trascendentales para la vida de todos los que habitamos en esta tierra. Por ejemplo, es evidente la creciente depredación de la que es víctima la institucionalidad panameña. Y en la medida en que se llevan a cabo estos abusos, crece también la corrupción. Ambos problemas fueron criticados ayer por el máximo jerarca de la Iglesia católica panameña, ante miles de fieles que se congregaron para escuchar a su pastor. “¿Qué es lo que nos está pasando? ¿Qué hacemos los cristianos para cambiar esa realidad?”, se preguntaba el obispo José Domingo Ulloa, mientras era interrumpido constantemente por los aplausos de los asistentes. La respuesta es muy sencilla: denunciar y no callar. El irrespeto a la institucionalidad tendrá terribles consecuencias para el futuro de la nación, pero los actuales gobernantes han sido incapaces de verlo hasta ahora. Todo lo contrario, con cada día que pasa, el problema crece considerablemente. La pregunta que hace el arzobispo a los católicos, y a la sociedad en general, es ¿hasta cuándo permitiremos estos abusos?
Hoy por Hoy 2011/06/13
13 jun 2011 - 05:00 AM