El Presidente de la República hizo un reclamo esta semana al arzobispo de Panamá, con motivo de su homilía del pasado domingo. El gobernante le pidió al prelado católico que diera los nombres de los corruptos, en alusión a frases como: “en Panamá ha habido, hay y habrá corrupción mientras existan cómplices” o que la “corrupción es el mal que más afecta a la sociedad y, por ende, va minando las instituciones democráticas del país”. Ricardo Martinelli parece no recordar que si quiere nombres, en su gobierno ya hay varios funcionarios que han perdido la visa para viajar a Estados Unidos, y no precisamente por una santidad que solo él puede ver. ¿Dónde quedaron las investigaciones contra diputados que su propio gobierno empezó? ¿No ha buscado a políticos acusados de corrupción para ser parte de su partido? Como dijo el arzobispo el domingo pasado, nadie puede arrogarse el derecho de denunciar a otros, si “no somos capaces de señalarnos a nosotros mismos”.
Hoy por Hoy 2011/06/15
15 jun 2011 - 05:00 AM