Ahora todo está claro. El proyecto de una costanera desde la fase dos de la cinta costera hasta Amador y hasta la vía Interamericana, no es más que un relleno que aislará los barrios de San Felipe y El Chorrillo, con costosas propiedades que se destinarán al desarrollo comercial y residencial frente al mar. En otras palabras, lo que está en juego aquí es un gran desarrollo inmobiliario, en el que unos pocos amasarán fortunas a expensas de unos cuantos que hoy día tienen vista al mar, pero que la perderían con este proyecto. Además, si el proyecto de la cinta costera se hace tal como muestra una proyección artística animada de la obra, será prácticamente imposible que el Casco Antiguo conserve su condición de patrimonio universal y seguramente lo que resulte de la costanera pasará a ser, eso sí, patrimonio privado. Y así como está en riesgo este bien de la Humanidad, tenemos a otros que están en completo abandono, como es el Parque Nacional Coiba y el sitio de San Lorenzo y Portobelo. No se trata de proteger nada. Estamos frente a un gran negocio. Lo demás es eufemismo y demagogia.
Hoy por Hoy 2011/06/17
17 jun 2011 - 05:00 AM