Hoy por Hoy 2011/06/19

Un programa como “Mi primer empleo”, a cargo del Ministerio de Trabajo, cuya titular es del más cercano círculo del Presidente de la República, debería ser la referencia para que nuestros jóvenes pudieran tener acceso rápido a un empleo. Pero, lejos de eso, está claro que es una forma fácil de sacarle dinero al Estado. Los pocos que se ganan las licitaciones se echan millones de dólares a los bolsillos, sin que los contribuyentes veamos una retribución real a tan altos honorarios.

Las cifras del fracaso de estos programas –que dicho sea de paso, podrían ser perfectamente impartidos por el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh)– son del propio Ministerio de Trabajo. Es realmente una vergüenza que se utilice la necesidad de jóvenes sin trabajo para extraerle dinero al Estado. ¿Cómo es posible que se entregaran cientos de miles de dólares a sociedades recién creadas y sin experiencia en las labores que desempeñarían? ¿Cómo es que familiares de la ministra aparecen en las sociedades y que la funcionaria no encuentre nada malo en ello? Este programa no debería llamarse “Mi primer Empleo”, podría llamarse, en cambio, “Mi primer millón”.

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