La iniciativa del Jefe de Estado de anunciar la convocatoria a un referendo para determinar la suerte del proyecto de la tercera fase de la cinta costera, tendría que ser objeto del aplauso unánime de la sociedad por cuanto se apelaría a la opinión del soberano para adoptar decisiones de trascendencia nacional. Pero sucede que el Presidente limitará la consulta, según sus declaraciones públicas, a los residentes de las áreas inmediatamente vecinas a la zona impactada por el proyecto. ¿Ignora el mandatario que el patrimonio histórico de la Nación es, en consecuencia, de todos los panameños? ¡Sería lo mismo que los residentes del Casco Antiguo no tuvieran vela en el entierro del patrimonio de Portobelo y San Lorenzo! A nadie escapa el riesgo de que, con independencia del buen y sabio juicio con que puedan opinar los ciudadanos de El Chorrillo y San Felipe sobre esta materia, se pongan al servicio de la organización de dicho referendo la maquinaria política y los recursos oficiales que contaminarían la validez de la consulta. Ello impone exigir un referendo de carácter nacional y, de ninguna manera, limitado.
Hoy por Hoy 2011/07/02
02 jul 2011 - 05:00 AM