Varias administraciones se comprometieron a hacer enormes esfuerzos a fin de obtener el grado de inversión para el país que, finalmente, se concretó en el transcurso del actual período presidencial. Ello demandó sacrificios no solo para los gobiernos que se dieron a esta tarea, sino para todos los contribuyentes del país. Hoy, una de las calificadoras de riesgo –de las que concedieron grado de inversión a Panamá– advierte de un riesgo político generado por los ácidos roces que se han producido entre los partidos de la alianza. En otras palabras, son riesgos autogenerados, autoperpetrados por el gobierno. No se trata de broncas con la oposición, son las disputas en el seno de la alianza las que ponen en peligro la estabilidad política –y ahora hasta económica– del país. Los panameños vivimos en una zozobra diaria, irónicamente en un período de gran bonanza económica. Pero, increíblemente, las irracionales acciones del principal partido de la alianza, motivadas por la insaciable codicia de poder, ponen en riesgo lo que tanto ha costado. Y si por esa sed de poder están dispuestos a comprometer nuestra boyante economía, ¿de qué más serán capaces?
Hoy por Hoy 2011/07/08
08 jul 2011 - 05:00 AM