El cobro de las cuotas del Seguro Social está lejos de ser uno de los grandes problemas que afectan a la Caja. En términos generales, se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que la inmensa mayoría de las empresas cumplen sus obligaciones con la Caja, tanto en lo que se refiere al pago de las cuotas patronales como a la transferencia de los fondos retenidos del salario de los trabajadores. La fidelidad de las empresas en aportar a la Caja los fondos que la ley prescribe, es más el resultado de un compromiso con el Seguro y la legalidad que de la satisfacción con los servicios que brinda la institución. La morosidad y las cuentas malas, que nadie niega que las haya, impactan negativamente las finanzas de la Caja, pero los porcentajes que dichos montos representan han sido y siguen siendo muy bajos. Es lógico que la administración del Seguro busque una manera eficiente de cobrar sus deudas, pero nadie debe cometer el error de creer que las medidas que se puedan adoptar a este respecto remediarán los males que enfrenta la institución. En un tema tan complejo, es recomendable no entretenerse en cuestiones subalternas y tomar el toro por lo cuernos de una vez por todas. El tiempo del diálogo, por más que quisiéramos, no es eterno. Y la respuesta que la sociedad y el gobierno deben acordar no parece estar pronta a aterrizar.
Hoy por Hoy 2002/01/26
26 ene 2002 - 05:00 AM