Los beneficiarios de las corruptelas de las que tanto se habla, esperan que el jol- gorio del Carnaval haga olvidar lo ocurrido. Afortunadamente, se equivocan. La magnitud del agravio ha con- citado la ira ciudadana, que no permitirá que tanta afren- ta se borre de la memoria colectiva. Terminados los festejos, se le pedirá al Ministerio Público que continúe con las investigaciones y, si es preciso, se le exigirá. Uno de los obstáculos más grandes en la investigación es la inmunidad legislativa, verdadera patente de corso que les permite hacer lo que les venga en gana. Cierto es que algunos legisladores han renunciado a su inmunidad, pero la mayoría no lo ha hecho, y aunque en este momento no la tienen por encontrarse la Asamblea en receso, la adquirirán por disposición constitucional cinco días antes de la legislatura ordinaria que se inicia el próximo 1 de marzo. Investigar actos de corrupción siempre es difícil, porque tanto el corrompido como el corruptor tienen plena conciencia del delito y, por tanto, procuran no dejar huellas. Es difícil pero no imposible, porque ya existen declaraciones, indagatorias y otras diligencias sumariales muy comprometedoras. Sin duda hubo delitos, y todo lo que queda por hacer es determinar cuántos y quiénes están involucrados en ellos. Después, los tribunales decidirán qué responsabilidad tienen y cuál será la sanción, que debe ser absolutamente ejemplar.
Hoy por Hoy 2002/02/11
11 feb 2002 - 05:00 AM