El proceso penal contra Slobodan Milosevic, ex presidente de Yugoslavia, por haber ordenado asesinatos en masa, torturas y deportaciones en los años noventa, será probablemente el último juicio de esta especie. La Corte Internacional de Justicia de La Haya se limita a juzgar a los Estados y carece de competencia para sancionar a los individuos.Tanto en el caso del exterminio de los judíos en Alemania, como en el más reciente de los horrendos actos cometidos contra la población civil en Ruanda y en los Balcanes durante la década pasada, el Consejo de Seguridad creó tribunales especiales para juzgar a este tipo de criminales. El 17 de julio de 1998 se firmó el Tratado de Roma, que crea una Corte Penal Internacional de carácter permanente, y que tendrá como función enjuiciar a los individuos que cometan delitos de lesa humanidad, que, por cualquier razón, no sean o no puedan ser juzgados por el derecho interno. Para que este tratado entre en vigencia se requiere de la ratificación de 60 Estados y actualmente 52 han cumplido este requisito. Sin justicia no hay paz en el mundo, y la comunidad de naciones requiere de instituciones permanentes para lidiar con jefes de Estado que, como Milosevic, han utilizado el poder para organizar el asesinato de sus adversarios. La asamblea bien pudiera hacer avanzar la causa de la justicia en el mundo y someter el instrumento a ratificación en las próximas sesiones.
Hoy por Hoy 2002/02/13
13 feb 2002 - 05:00 AM