La firma del tratado de libre comercio con El Salvador es un paso en la dirección correcta porque la hermana república centroamericana ha mostrado un compromiso real con la apertura de mercados y el dinamismo de su economía puede traer beneficios para el sector productivo panameño. No está de más señalar que este acuerdo le permite a Panamá exhibir un justo título en sus aspiraciones de convertirse en la secretaría permanente del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y que podría facilitarle lograr otros convenios de naturaleza similar con países de la región. La oportunidad también es propicia para recalcar que la promoción del comercio entre los Estados no es un interés privativo del Gobierno y que la sana ejecución de estos tratados solo queda garantizada en la medida en que el sector privado deje de ser un espectador y se involucre activamente en el proceso, para lo cual la divulgación de las acciones de Gobierno, así como la información sobre los diferentes aspectos de las negociaciones son de vital importancia para que se produzca dicha participación de las empresas panameñas. Si las autoridades mejoran la comunicación con el sector privado, y lo hace partícipe del proceso, el país entero podría recibir los beneficios. Esto es, al fin y al cabo, lo que verdaderamente importa.
Hoy por Hoy 2002/03/09
09 mar 2002 - 05:00 AM