La aviación es uno de los sectores más perjudicados como consecuencia de los atentados del 11 de septiembre de 2001. El proceso de recesión mundial, el reacomodo de mercados y el temor a volar han mermado el negocio en todos los confines. En el ámbito nacional, la decisión oficial de trasladar el aeropuerto local -de Albrook a Howard- añade un pesado ingrediente de inestabilidad al golpeado sector. Si prospera la iniciativa del gobierno Moscoso, el Estado tendrá que desembolsar no menos de 20 millones para reacondicionar el área en Howard donde se instalaría el Marcos Gelabert, que entraría en la categoría de nómade. Hace menos de cuatro años el Estado gastó 13 millones de balboas en su traslado desde Paitilla a Albrook. ¿Acaso a cada gobierno le corresponde reubicar al mentado Gelabert? ¿Qué mensaje le damos a la aviación internacional sobre la operación y estabilidad de la nuestra? Hasta la propia Dirección de Aeronáutica Civil (DAC), dependiente del Ministerio de Gobierno y Justicia, es hostil a la decisión oficial. El Gobierno insiste en construir en Albrook una ciudad gubernamental, en la que se prevé que el Estado resultará perjudicado. De momento las víctimas son la aviación local y el nómade Gelabert.
Hoy por Hoy 2002/03/17
17 mar 2002 - 05:00 AM