La diplomacia es una de las profesiones más nobles. Quien la ejerce, en esencia, representa los intereses del Estado natal ante el concierto de naciones. Desde los inicios de esta semana la diplomacia reina en la ciudad mexicana de Monterrey, donde se reunirán 50 jefes de Estado y delegaciones de muchos otros países en la Conferencia sobre Financiación al Desarrollo, auspiciada por las Naciones Unidas. Esta cita tiene la finalidad de procurar los fondos necesarios para alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio antes del 2015. De antemano se sabe que ni la pesada deuda ni la pobreza que persisten en los países en desarrollo se acabarán de un plumazo. Monterrey, no obstante, es el mejor escenario de oportunidades de proyectos que pueden servir para afrontar los graves problemas sociales que padece nuestro país. El jefe de la diplomacia panameña, a diferencia de los representantes de muchas otras naciones, ha optado por ser protagonista en estos días de un evento que no se corresponde con sus funciones de servicio del Estado en sus relaciones internacionales: la cabalgata en conmemoración de los 400 años de la ciudad de David. Confiamos en que esa desatención a sus responsabilidades no corra por cuenta del erario público.
Hoy por Hoy 2002/03/20
20 mar 2002 - 05:00 AM